La Historia

".... Pero el caballo era una criatura de altos vuelos y el cazador, con lógica devastadora, se valió del vuelo para aniquilarlo. Manadas enteras fueron obligadas a arrojarse desde lo alto de precipicios......Y aunque más tarde el hombre fingió una actitud amistosa, la alianza con él siempre sería frágil, pues el miedo que había originado en el corazón del caballo era demasiado intenso para desalojarlo...."
(Nicholas Evans, El Hombre que susurraba al oído de los caballos)

La Historia | La historia de la Yeguada

La historia de la Yeguada Senillosa, empieza en la playa de la bahía de Roses, al adquirir en primer lugar unos caballos para pasear turistas, en nuestras instalaciones hoteleras. Como la temporada turística por todos es sabido que dura 3 o 4 meses, cuando se acababa el trabajo de pasear turistas, los caballos se soltaban desde otoño hasta la primavera, en el parque "Els Aiguamolls de l'Empordà". Al año siguiente en primavera se volvían a reagrupar, esta vez todas las yeguas con sus rastras (crías).

Así fue, a grandes rasgos, como empezó mi afición por la cría de caballos. Esta etapa, duró creo recordar unos 10 años. La siguiente etapa se produjo cuando compré alrededor de 1977, a parte de los caballos de hípica que teníamos para pasear turistas, 5 yeguas de origen de María Fernanda Escalera de la Escalera, pues yo era amigo de Manolo Novales. En este lote estaba la campeona de España Jalea, y la subcampeona Jonica. En aquellas fechas el campeonato de España se hacía en Jerez y era el concurso más importante y glamuroso que había.

Uno o dos años más tarde, también en Jerez, compré a Jose Luis Escalera de la Escalera el caballo Macanuo, que en esa feria había quedado campeón de España. Yo recuerdo y José Luís también recordará que no me lo quería vender, pero gracias a mi tenacidad y a 4 meses de negociaciones, al final logré adquirirlo. Lo bajé a buscar con mi amigo Antonio Viñamata, que como ustedes sabrán es una persona muy introducida en nuestro mundo hípico.

En aquella época que quiero recordar no existían las autopistas, bajar a Andalucía no era como hacer hoy en día el "Paris Dakar", pero si tenía algo de aventura pues las carreteras, eran las del "tío Paco".

Nada más llegar a Girona nos enteramos que en Banyoles había un concurso morfológico de P.R.E. y, ni cortos ni perezosos, en vez de ir directamente a la Yeguada Senillosa, nos dirigimos a dicho campeonato, lo inscribimos y lo sacamos a pista. Ahí tuve mi primer disgusto "morrocotudo" pues el gran campeón de España que acababa de comprar, en dicho concurso de tercera regional quedó segundo clasificado. Ni os tengo que decir, por supuesto, el cabreo que cogí, en parte debido a mi ignorancia y juventud.

Hoy en día, después de 30 años de concursos morfológicos tengo la piel más que curtida y he aprendido que los concursos morfológicos son sobre todo interesantísimos para comparar nuestros ejemplares con los de otras ganaderías, dándole una importancia relativa a los premios que se obtengan. No me gustaría que se me mal interpretara: no digo que no tengan importancia pero si que sé, que como juez internacional de Morfológicos de P.R.E, juez de doma clásica y de enganches que soy, que es dificilísimo y muy subjetivo dar la puntuación que se pueda merecer un caballo en unos pocos minutos de visualizacion.

Estuve 10 años corriendo en cuartas a lo largo de toda la geografía española principalmente Catalunya, Valencia, Madrid y Sevilla. Fuí el primer español que participó en una prueba del campeonato del mundo de cuartas que se hizo en Francia, razón por la que la Federación Hípica Española me otorgó el "pin" de oro. En dicho campeonato del mundo no quedé muy bien, pues se me partió un eje delantero del enganche. Yo, era el representante de esta fábrica de enganches que, como se puede deducir, no eran muy resistentes.

Cuento estas todas anécdotas porque los caballos que llevaba enganchados siempre eran de mi hierro y nunca mis yeguas fueron cubiertas por un caballo que no hiciese 7 por hora al paso y 16 por hora al trote, no tuviese unos buenos pulmones, (perímetro torácico) y un corazón fuerte y lento. Lo indispensable para aguantar las maratones de entonces que eran de 37 km acabadas en 8 obstáculos. Hoy en día se ha visto que esta prueba era demasiado dura para cualquier raza y se ha rebajado la distancia considerablemente.

Fué esta siembra de 10 años de inyectar funcionalidad a mi ganadería, medida en el deporte, lo que hizo que en la doma clásica, disciplina en la que estamos metidos en la actualidad, seamos una de las primeras ganaderías en estar recomendadas por el M.A.P.A., y en premios obtenidos en campeonatos europeos, en la Copa Ancce, Campeonato de España, Campeonato de Cataluña, etc.

En la participación de concursos morfológicos por todo el mundo como premios mas significativos recalcar las 16 veces que ha sido mejor ganadería criadora la Yeguada Senillosa. También subrayando que en la actualidad suman más premios los propietarios de caballos con nuestro hierro que los propios de la Yeguada, cosa que nos enorgullece, pues quiere decir que la media de caballos vendida es de excelente calidad.

Nuestra yeguada con sus 30 madres de promedio ha contribuido a engrandecer la raza de P.R.E. en más de 500 ejemplares, y en la actualidad, está entre las ganaderías cuyos sementales cubren más madres de otras yeguadas, teniendo sementales con nuestro hierro con más de 200 hijos cada uno.

En nuestra ganadería contamos con alrededor de 100 cabezas y más de 30 años de historia.

Nuestra meta es la funcionalidad en Doma Clásica y Enganche, destacando siempre nuestros productos por sus numerosos premios en movimientos.

El entorno en el que criamos nuestros animales nos permite poner a su disposición las mejones condiciones para desarrollar un imponente físico y un equilibrado carácter. La base de nuestra genética proviene del hierro de "La Escalera" y estamos muy dedicados a conseguir mejorar el genotipo de nuestros ejemplares mediante unos cuidadosos criterios de cría y muy meditados cruzamientos. El lento resultado de la selección se observa ya hoy en nuestros potros, contando con numerosas características en su fenotipo, que denotan que han sido criados en nuestra ganadería.